Te sientas a mi lado cada mañana. Siempre el mismo tren, el de las 7.43. Y no lo pierdes nunca.
Siempre con tacones, elegante, con clase. Tienes la voz más bonita de Madrid. Y la risa. Suena a patio de colegio, a caramelos de menta, a zapatos nuevos. Y hueles a Nenuco y a pasta de dientes de marca. ¿Es posible que te guste?. No lo sé. Pero sí sé que te gustan los perros. Y que eres preciosa. Aunque no te haya visto nunca. Lázaro sólo se deja acariciar por chicas guapas...
Aída Ramos Martínez
*Cuándo los sentidos no necesitan de retinas para ver, mirar, observar y clavar la mirada.
Mediterráneo
