Me
quede
en
el
amarre
de
tu
puerto.
Hice nudos a tus ojos,
a tus manos,
a tu cuello, nudos marineros.
¡Yo que no soy de mar... sino de tierra adentro!
Me amarre a tu cintura, a tus cabellos,
a tus pasos, a tus versos...
Le fui haciendo nudos a tus verbos,
atamos el mar y el cielo,
amarrando estos sueños,
los tuyos, los mios, los nuestros.
¡Yo no soy de mar... sino de tierra adentro!
Que ironía, la mar me atrapa cada día,
y seguimos haciendo pequeños nudos
a esta historia de mar adentro.
Navegando por el crepúsculo de esta fantasía,
que me enseñen los marineros; nudos, amarres...
¡Que yo no soy de mar!
Solo

soy
una
marina
amarrada
en
este
puerto.

