29 de septiembre de 2011

A tientas








Cuando la vida se queda sin claridad
No queda otra que ir a tientas…




25 de septiembre de 2011

El cuento de las manzanas



A lo largo de los años, los padres han introducido el tema de la sexualidad a sus hijos diciéndoles cosas como ésta: "Queridos niños, el mundo es hermoso y está lleno de cosas maravillosas. Hay árboles y matorrales con bayas deliciosas; y hay melocotones jugosos y dulces. Probad los melocotones y disfrutad de su sabor.
También hay albaricoques, peras, ciruelas y melones, suaves, dulces y refrescantes...¡también podéis probar todas estas deliciosas frutas! Y hay fresas, frambuesas, arándanos y las tentadoras moras, por no hablar de las grosellas...Podéis tomar todas estas maravillosas frutas, comerlas y saborearlas. Pero hay una fruta, una sola fruta, queridos niños, que no podéis probar, que debéis evitar y alejaros de ella: ¡la manzana!"
¿Y qué ocurrió a lo largo de los años? Que todos los niños y todos los jóvenes, incluso los hombres y mujeres ya adultos, sólo pensaban en una cosa: ¡en las manzanas! ¡No paraban de pensar en las manzanas prohibidas!
Esta maravillosa historia describe el paradigma de la sexualidad y su inevitable influencia sobre los pensamientos, las preocupaciones, los deseos y las inhibiciones de la gente en todas las épocas.
Ha ocupado una enorme parte de sus pensamientos, sentimientos y deseos privados e íntimos de la humanidad, a menudo hasta un extremo tal que la gente perdía su equilibrio y su felicidad, y se volcaba en una búsqueda desesperada de la quimera de la felicidad sexual. 
...
¡No puede existir una sexualidad sana a partir de un modelo distorsionado!


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20 de septiembre de 2011

Pétalos de cristal




Abrazo tanto su ausencia…que ya no le echaba de menos.

18 de septiembre de 2011

Un paseo

por Europa al atardecer,
sin salir de Madrid.


12 de septiembre de 2011

En dos miradas


En solo un pestañeo el color se degrada,
como se pierde la sonrisa  en  una mirada.

Olvidando promesas que se hicieron desgarradas.
Ese afán de querer ver los colores dónde ya no hay nada.

O ver en dos miradas: azules, plata, verdes  o violetas en el blanco y negro de tu mirada.